¿Por qué las negociaciones en la OMC no avanzan? Una perspectiva brasileña
Leonardo Vieira Arruda *
La reciente ronda de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio – OMC comenzó en fines del año 2001, en la llamada Ronda Doha de Desarrollo. La Ronda fue propuesta con un énfasis en la eliminación de subvenciones en el sector agrícola de los países desarrollados y la promoción de la liberalización de los sectores de servicios e inversiones de los países en desarrollo. Por esas razones ambiciosas, se la llamó Ronda del Milenio.
Entre tanto, lo que presenciamos en los últimos 5 años fueron muchas reuniones, con ambas partes (desarrollados y en desarrollo) reticentes en liberalizar sus mercados domésticos, finalizando con pocas ganancias para ambos lados. Respecto a las naciones desarrolladas, hay dificultades significativas puestas dentro de los Estados Unidos - EEUU y de la Unión Europea - UE. En el caso de los EEUU se han pasado seguidos problemas cuándo intentó negociar en el escenario multilateral, en especial después de 2004. Aquél año el país estuvo inmerso en elecciones nacionales, lo que puso el Ejecutivo muy reticente a adoptar las propuestas de reducción de las subvenciones agrícolas, en razón de propuestas de los productores agrarios estadounidenses. En 2008, habrá nuevas elecciones en EEUU y ese hecho probablemente postergará las decisiones referentes a desgravaciones comerciales. Además, los negociadores americanos siempre asociaron sus comprometimientos multilaterales en la OMC a la eliminación de las subvenciones europeas a sus productores rurales, lo que viene bloqueando el avanzo de las negociaciones desde su inicio. Asimismo, el Presidente Bush, desde su llegada al poder, hay vuelto su atención a la clausura de acuerdos bilaterales con países en desarrollo, en especial después de la estagnación de las conversaciones sobre el Área de Libre Comercio de las Américas – ALCA. El ALCA fue el principal objetivo de Bush, en razón de la aprobación, por el Congreso de Estados Unidos, de la Autoridad de Promoción Comercial, también llamado fas track, por lo que el Jefe del Ejecutivo podría negociar acuerdos comerciales sin que hubiera modificaciones por el Congreso estadounidense.
En el otro lado del Atlántico, las naciones europeas siempre enfrentaron resistencias locales de los productores agrícolas, en especial por los países donde la agricultura desempeña un papel relevante en la economía regional. Además, se hace necesario tenerse en cuenta que la UE es compuesta de 25 naciones, donde la diversidad cultural y las disparidades económicas son muy acentuadas y hace el decision-making más complejo y dividido. Recordando que los acuerdos comerciales son firmados por la Comisión Europea, en consulta a un comité especial, las decisiones del Presidente de la Comisión son limitadas por las decisiones de 25 Jefes de Estado, lo que presenta un gran desafío. Por un lado, Alemania e Inglaterra son en favor de la clausura de un acuerdo que garantice una liberalización agrícola, en cuanto Francia, España y los países del este europeo son contrarios a una reducción de las subvenciones a la agricultura. Por todo esto, la mayor dificultad en Europa actualmente está relacionada al convencimiento de las naciones con gran dependencia de la agricultura a haceren esfuerzos para poner las negociaciones de la OMC en su ruta nuevamente.
Por otro lado, en esa “batalla” están los países en desarrollo, es decir, aquellos representados por el G 20 (Grupo de los 20), cuyo liderazgo es conducido por Brasil. Ese Grupo, formado por importantes naciones emergentes tales como Brasil, India, China, Australia y África del Sur, defiende la liberalización de los mercados desarrollados para sus productos agrícolas. Entretanto, al mismo tiempo en que defienden una liberalización en el sector agrícola, China e India, solo para nombrar los players más importantes del G 20, no se presentan muy compromisadas con la desgravación de sector agrario, lo que presenta una dificultad más para avanzarse en las negociaciones. Las propuestas de la mayoría de los países pobres refierense a dar un fin a las subvenciones internas a los productores, así como a las ayudas comerciales a las exportaciones europeas, muy perjudiciales al desarrollo de las ventas externas de sus sectores agrícolas. A pesar del esfuerzo emprendido por Peter Mandelson, el sufre muchas limitaciones presentadas por las reglas europeas, lo que pone obstáculos para avanzarse en las negociaciones.
En fin, la Ronda Doha ha llegado a un estancamiento por ahora, en razón de la proximidad de elecciones en dos de los más importantes actores (EEUU y Francia) y las difíciles demandas de los países en desarrollo en la agricultura. Del lado estadounidense, el fast track está llegando al fin, lo que presentará aun más dificultades al Presidente cuándo venga a negociar acuerdos comerciales. En el continente europeo, a pesar de la reforma de la Política Agrícola Común – PAC en 2005, las subvenciones todavía ocasionan perjuicios a las exportaciones agrícolas de los países en desarrollo, en especial para una nación tan dependiente de ellas como Brasil. Es necesario tomarse en cuenta qué mismo con problemas para negociar una liberalización en la OMC, los países desarrollados tienen mucho interés en tener más acceso al mercado de servicios de las nacionaes en desarrollo, en particular EEUU. Para los Estados Unidos, el mercado brasileño posibilita grande potencial para trabajadores estadounidenses, como los abogados, consultores, seguradores, etc. Además, respeto a ese país sudamericano, la suspensión de las negociaciones de Doha son desfavorables, pues la diplomacia brasileña vino concentrando esfuerzos en firmar un acuerdo en la OMC, en vez de negociar en el ámbito bilateral. La diplomacia brasileña enfatizó la llamada aproximación Sur-Sur, firmando acuerdos con países que no representan grandes montas en el balance de pagos brasileño. Asimismo, el escenario sudamericano no es muy promisor para Brasil, vez que los EEUU firmaron acuerdos con otras naciones de América del Sur. Por todo esto, se percibe que Brasil no ha ganado acceso significativo para sus productos en mercados ricos, en un tiempo que el sector agrícola se encuentra frente a una crisis con el temor de la influenza aviária, además de las complejas negociaciones de las deudas agrícolas de los productores de Brasil; también la economía brasileña pierde, con la suspensión de la Ronda Doha, la posibilidad de atraer inversiones extranjeras a una nación tan dependiente de ellas. Relacionado a esa cuestión, hay un temor de que los países empiecen a negociar aun más acuerdos comerciales, abandonando las conversaciones en nivel multilateral. Lo que se deduce, pues, es que ya es tiempo de Brasil buscar recuperarse de los perjuicios de la apuesta en la Ronda Doha en detrimento de negociaciones comerciales bilaterales, como el ALCA. La ultima reunión de la Organización, realizada en Rio de Janeiro entre 9 y 10 de septiembre, dejó claro que los países miembros no van a ceder en ese momento, intentando retomar las negociaciones en marzo de 2007. A ver qué actitud toma Brasil: si continúa enfatizando una utopía con el multilateralismo actual o si empieza a negociar acuerdos bilaterales racionalmente.
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Las opiniones presentadas en este artículo refierense a las impresiones exclusivas del autor.
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* Analista de Comercio Exterior. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Brasilia, Especialista en Unión Europea por el ITAM de México, y Alumno de Derecho en el Instituto de Educación Superior de Brasilia.

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